
SINOPSIS
El tema vampírico inaugura su triunfal carrera en Hollywood con esta película del director Tod Browning, film que lanzó al personaje al consumo del gran público norteamericano, e inmortalizó a Bela Lugosi en el papel del Conde. Lugosi es uno de los aciertos de la película, aunque hoy en día se lo suele descalificar (teniendo en cuenta la galería de personajes unidimensionales a la que se vio condenado a lo largo de su carrera posterior). Bela Lugosi nos muestra un Drácula refinado y elegante, contenido y sobrio, tenso e inspirador de respeto, y esto se debe a que él proporciona una incomodidad intelectual más que física. Ver al Conde con su cadavérica faz y su pálido espectro descendiendo una escalinata sugiere un pavor ancestral y muy barroco. Bela Lugosi además, tomó para sí un gran mérito: no utilizó colmillos ni chorros de sangre para causar más impresión, renunciando a un maquillaje (como seguramente hubiera hecho Lon Chaney, el actor que iba a interpretar el papel originalmente, pero que no logró a causa de su fallecimiento por cáncer) que ya había sido efectivo en la versión alemana (titulada "Nosferatu, una Sinfonía de Terror). Sin ninguno de estos artificios, ver a Lugosi atacando a una florista en la noche brumosa de Londres, a la que envuelve en su capa, o verlo, poco después, asistiendo a una función de ópera en un palco, hace sentir al espectador la amenaza latente